Sexo y entrenamiento

por | Ago 30, 2019 | Artículos, Entrenamiento | 0 Comentarios

Que el sexo interfiere con la actividad física o el rendimiento deportivo es un dicho muy extendido en el mundo del deporte.

¿El sexo es malo?

Se puede leer en diversos lugares de culto para deportistas que el sexo afecta negativamente al rendimiento, que disminuye la testosterona, que degrada proteínas e incluso se dice que acumulas más testosterona al no tener sexo. Bien, seguimos empeñados en que para rendir hay que sufrir, y no.

Incluso hemos llegado a leer que el masturbarse repetidamente es una medida efectiva para superar los controles antidóping y no, esta no es una medida efectiva para los atletas que utilizan ayudas ergogénicas.

El sexo es importante bilogica y psicológicamente. Hasta no hace mucho se creía que un hombre pensaba en sexo una vez cada 7 segundos, pero Investigadores de la Universidad de Ohio han determinado que en realidad es alrededor de unas 19 veces al día (10 las mujeres). Estos datos aun siendo inferiores, siguen siendo muy importantes.

Las hormonas regulan el apetito sexual e impulsan al individuo a tener relaciones, intentar auto-coaccionarse conducirá a una frustración.

Un estudio, que se publicó en el Journal of Sex Research, explica la «obsesión» de los hombres por el sexo como parte de un cerebro que piensa en las necesidades físicas básicas y biológicas. Los investigadores han concluido que, los hombres se centran en las necesidades biológicas como comer y dormir con más frecuencia que las mujeres. De hecho, los hombres piensan casi tanto en sexo como en comer. Llegados a este punto incluso quieras plantearte el celibato a corto plazo, pero dime hasta qué punto crees que una abstinencia prolongada puede ser positiva para tu rendimiento deportivo.

El sexo: una actividad saludable

Queremos tener mejor aspecto, ser más rápidos, más resistentes, más fuertes, estar más sanos, ser más inteligentes; en definitiva, cuando realizamos cualquier tipo de actividad deportiva o cognitiva nos comprometemos a mejorar.

Lo anterior en su conjunto nos hace evolucionar hacia seres más complejos, mejor preparados, con mayor autosuficiencia e incluso más atractivos. Si esto lo extrapolamos a la naturaleza (que es muy sabia) tendríamos que referirnos a “machos alfa” (¡menuda tontería diréis¡). Los machos alfa son los que más sexo tienen en las manadas y, sin embargo, no dejan de tener las características de un macho alfa (destreza, fuerza, resistencia a las enfermedades…). Pensad si el macho alfa de la manada evita los coitos y se esconde detrás de un árbol sin ninguna actividad para no perder masa muscular y seguir siendo el más fuerte. ¿Verdad que no tiene sentido? Pues es lo que proponen quienes dicen que el sexo interfiere con la actividad deportiva.

La eyaculación

El orgasmo tiene impacto a nivel hormonal y psicológico, verdaderamente positivo pero hablemos de las dos cosas que podrían preocuparnos:

1- Lo que perdemos al eyacular:

Evidentemente no se pierde testosterona, las pérdidas “importantes” que podríamos tener en una eyaculación sería fructosa (principal nutriente de los espermatozoides) o Zinc. La cantidad promedio de semen que se emite en cada eyaculación está en torno a los 3/4 centilitros, esto supone alrededor de > 13 µmol y 2.4 µmol/eyaculación de fructosa y Zinc respectivamente. Si eres muy meticuloso y estos datos te despiertan preocupación, antes de eliminar el sexo revisa tu dieta.

Si centras tus miedos en la pérdida de Zinc y fructosa, puedes paliarlo con una nuez y una manzana post-coito, pero no elimines el sexo de tu vida.

Por cierto, esto está sujeto a variaciones que dependen de factores como la abstinencia, que harán que la eyaculación cuando se produzca sea más copiosa. ¿Por qué digo esto? Algún día tendrás pensado eyacular ¿no? Por no decir que el cuerpo tiene mecanismos para liberar semen cuando lo necesita si tú no le das la opción, y sería sufrir por intentar frenar algo inevitable.

2- Lo que sucede hormonalmente al eyacular:

La explicación más común que dan los que apoyan que eyacular te perjudica, es que al finalizar el coito o la masturbación decrece el deseo sexual, pero esto no se debe a un descenso en la testosterona, sino a un incremento de oxitocina y prolactina, dos hormonas liberadas por el eje hipotálamico-hipofisario al finalizar el coito.

Si revisamos literatura científica, veremos que la prolactina es un mecanismo de saciedad sexual y ejerce un papel de control de la excitación sexual aguda después del orgasmo reduciendo la líbido.

Respecto a la testosterona, al igual que la hormona Luteinizante (LH) o la foliculoestimulante (FSH) se mantienen inalteradas durante la excitación sexual y el orgasmo.

La testosterona plasmática es inalterada por el orgasmo

Hay estudios que han verificado que a corto plazo no hay cambios en los niveles de testosterona independientemente de la actividad sexual, pero sí parece haber un ligero repunte a partir del séptimo día de abstinencia (teniendo de punto de partida una eyaculación), con lo que bajo mi asombro he llegado a leer que al octavo día de abstinencia era un momento crucial para ir al gimnasio a darlo todo.

La abstinencia no tiene ningún fundamento lógico ni científico y me parecen más destacables los problemas derivados de la abstinencia.

Lo único conveniente sería evitar la práctica sexual momentos previos a una competición por el estado de relajación posterior al coito y la energía invertida en el mismo. Para rendir no es necesario ser esclavo de nada sino disfrutar con lo que haces, lo bonito es el camino no la meta.

 

BIBLIOGRAFÍA:

  1. Exton MS, Krüger TH, Bursch N, Haake P, Knapp W, Schedlowski M, Hartmann U. Endocrine response to masturbation-induced orgasm in healthy men following a 3-week sexual abstinence. World J Urol. 2001 Nov;19(5):377-82.
  2. Fisher TD, Moore ZT, Pittenger MJ. Sex on the brain?: an examination of frequency of sexual cognitions as a function of gender, erotophilia, and social desirability. J Sex Res. 2012;49(1):69-77. doi: 10.1080/00224499.2011.565429. Epub 2011 May 24.
  3. Krüger TH, Haake P, Chereath D, Knapp W, Janssen OE, Exton MS, Schedlowski M, Hartmann U. Specificity of the neuroendocrine response to orgasm during sexual arousal in men. J Endocrinol. 2003 Apr;177(1):57-64.
  4. Krüger TH, Haake P, Hartmann U, Schedlowski M, Exton MS. Orgasm-induced prolactin secretion: feedback control of sexual drive?. Neurosci Biobehav Rev. 2002 Jan;26(1):31-44.
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