El análisis clínico es considerado una a las pruebas básicas y principales de cara al diagnóstico médico. Si bien es cierto, los parámetros deberán ser contextualizados en una historia clínica previa, existiendo una variabilidad individual en ciertas situaciones y pacientes.

En el caso de los deportistas existen ciertos biomarcadores que no pueden ser interpretados bajo los valores de referencia que suelen dar los laboratorios. El entrenamiento de alto rendimiento y/o intensidad, bajo el cual podemos enmarcar un entrenamiento regular con un programa de pesas (fisioculturismo, powerlifting, halterofilia, crossfit…), supone una alta carga energética tanto física como mental viéndose reflejado, entre otras cosas, en una variación de algunos valores analíticos, tanto bioquímicos como hematológicos.

            Actualmente se indaga mucho sobre los cambios metabólicos que llega a producir un entrenamiento físico continuado en el organismo; sin embargo, no se tienen en cuentan los cambios bioquímicos que este produce.

Existen por ello valores en algunos biomarcadores que pueden ser considerados normales en personas deportistas, mientras que indican patología en aquellos sujetos sedentarios o no-entrenados; de aquí la importancia de una correcta interpretación analítica en el contexto de un paciente deportista.

Además, estas variaciones analíticas nos permitirán conocer el impacto que el ejercicio tiene sobre el cuerpo humano, y una correcta interpretación será crucial a la hora de entender el funcionamiento del individuo: su tiempo de recuperación, la intensidad de entrenamiento necesaria y su potencial límite. En definitiva, una correcta valoración analítica va a permitir al entrenador la planificación de un plan individualizado en base al atleta y sus objetivos.  Es importante establecer rangos de referencia adaptados al ejercicio, al igual que  realizar un seguimiento analítico de cada sujeto para establecer sus propios valores de normalidad.

PARAMETROS DE ESTRÉS MUSCULAR:

CREATININA:

La creatinina es el compuesto orgánico resultado de la degradación de la creatina (sustrato energético muscular). Es un residuo resultante del metabolismo anaerobio muscular que se filtra al plasma de forma constante para acabar excretándose via renal sin sufrir ningún cambio metabólico a su paso por el organismo.

El nivel en sangre de la creatinina es, a día de hoy, el dato más objetivo y fiable para conocer el funcionamiento de los riñones. Se consideran valores normales de creatinina entre 0.5-1 mg/dl (puede variar según el laboratorio), siendo clasificada como patológica una creatinina mayor de 1.2 mg/dl en plasma.

Todo lo que necesitas saber sobre la creatina

Si bien es cierto, a la hora de interpretar este compuesto en un análisis debemos de tener en cuenta ciertos datos, pues existe una fuerte relación directa entre la masa magra del paciente, su nivel de entrenamiento y los niveles de creatinina en plasma.[1]

En la práctica clínica valores de 1.2mg/dl de creatinina son indicios de fallo renal, indicando una reducción de hasta un 50% de la TFG (Tasa de Filtrado Glomerular). Sin embargo, este mismo valor puede ser un parámetro totalmente normal en aquellos pacientes con buena calidad muscular que practiquen un entrenamiento intenso con regularidad.

Para poder hablar de fallo renal en sujetos entrenados tendríamos un margen de hasta 2.4mg/dl de creatinina en sangre, de manera que la misma reducción en la TFG vendría a elevar más o menos el doble los valores de creatinina en sangre en individuos entrenados.

Estos valores podrán variar en base a la carga de entrenamiento, la suplementación con creatina y el sexo-masa magra total.

Por ello valores altos de creatinina en deportistas deben ser interpretados en un contexto, siendo este un valor alto dentro de la normalidad para su condición física o, en cualquier caso, de un sobreentrenamiento puntual. Lo que si es cierto, es que no podremos interpretar los valores de referencia estimados como patológicos para la mayoría de la población como signo de enfermedad renal en la población atlética. (2)

UREA:

            La urea es un producto de la descomposición de las proteínas y por lo tanto está directamente relacionada con la ingesta total de proteínas en la dieta y el metabolismo muscular.

Es un compuesto orgánico sintetizado en hígado, mediante el ciclo de la urea, como resultado del catabolismo de aminoácidos y proteínas. La urea resultante se filtra a la sangre y es excretada, al igual que la creatinina, por los riñones. De igual modo, los valores de urea deberán ser contextualizados, existiendo una relación directa entre el aumento de este residuo en sangre y un aumento en la ingesta proteica, un mayor catabolismo, falta de hidratación o elevación de hormonas tiroideas y/o glucocorticoides.

urea en deportistas culturadegym

            Como valores de referencia, en la población general, se considera normal una urea plasmática inferior a 43 mg/dl. En el caso de deportistas pueden existir valores de 70mg/dl, hasta el 60% más de su valor normal. Algunos hablan de un posible sobreentrenamiento ante valores superiores a 56mg/dl, pero habría que valorar, como ya se ha mencionado, la ingesta total de proteínas y agua.

Se ha comprobado como los niveles de urea en sangre sufren una adapatación fisiológica al entrenamiento, de manera que hay quien interpreta valores por debajo de 43mg/dl en sujetos de alto rendimiento como necesidad de un aumento de intensidad en los entrenamientos. Además, a diferencia de la creatinina, se ha visto como la urea tiene una relación directa con la carga de trabajo y no con la intensidad del entreno, siendo mayor los niveles de urea al final de un largo periodo de entrenamiento, en futbolistas, frente al inicio de temporada. (3)

  La creatinina y la urea son los biomarcadores principales a la hora de hacer una interpretación analítica de cara al estado funcional de los riñones (ambos valores estarán elevados en caso de fallo renal).

Se ha comprobado como existe una a variación de la TFG en base al el ejercicio intenso(4) viéndose esta reducida tras sesiones de entrenamiento. Esta reducción de la TFG tiene una relación directa con un aumento sanguíneo  de ambos residuos. He aquí, entre otros motivos, la importancia de una correcta hidratación en el deportista.

TRANSAMINASAS:

            El aumento de la Alanina Aminotransferasa (ALT o GPT) y la Aspartato Aminotransferasa (AST o GOT) probablemente sea  la mayor preocupación de un sujeto deportista en cuanto a su interpretación analítica, además de que es la primera causa de falsa sospecha diagnostica en las consultas de atención primaria cuando se interpretan en este tipo de sujetos.

Estas enzimas llevan a cabo las reacciones de sintesis y degradación de los aminoácidos. Podemos encontrarlas tanto en tejido hepático (ALT y AST) como en riñones, cerebro, páncreas, células sanguíneas y tejido muscular (ALT).

Inmunonutrición (saber más)

La ALT forma parte del ciclo de glucosa-alanina, proporcionando mediante el sustrato energético para la formación de glucosa hepática mediante la filtración de alanina al torrente sanguíneo y posterior conversión hacia piruvato en los hepatocitos. Además,  como ya hemos mencionado, las transaminasas participan en la degradación de la mayoría de los aminoácidos y la eliminación de amonio en forma de urea, siendo por tanto enzimas activas en el ciclo de la urea, la cual será filtrada a nivel renal como ya hemos indicado anteriormente.

En resumen, tanto ALT como ATP son dos enzimas con un papel protagonista tanto a nivel anabólico como catabólico, por lo que su variación analítica no solo será reflejo de patología hepática. Una elevación asintomática de cualquiera de ellas podrá estar relacionada con el consumo de sustancias como droga o alcohol, suplementación deportiva, una alimentación determinada y por la actividad deportiva del individuo.

El problema con estos parámetros y la medicina en la actualidad viene de que los médicos estamos acostumbrados a tratar con gente ‘normal’, siendo esta normalidad, en casi un 80%, una población sedentaria. Una elevación analítica puede suponer el inicio de una alteración hepática, pues son enzimas que en la práctica clínica vemos elevadas en caso de hepatitis o cirrosis. Estas enfermedades llegan a elevar las transaminasas en hasta un 1000% de sus valores normales. A la hora de diferenciar una enfermedad de este calibre no solo podremos hacer uso de esta alteración, sino que dentro de un contexto clínico compatible tendremos otros parámetros elevados, como son la albumina, la fosfatasa alcalina y la bilirrubina. Entre estos parámetros la bilirrubina se elevará también en casos de rotura de eritrocitos (globulos rojos), fenómeno que también puede estar relacionado con el ejercicio intenso.

Cuando un paciente sano acude a consulta con una elevación de ALT y/o AST lo más sencillo es atribuírselo a un consumo de drogas o una dieta hiperproteica. En el caso de los deportistas la primera recomendación suele ser el cese de consumo de suplementos proteicos y reducción de la carga de ejercicio. Parece que el papel metabólico de estas enzimas queda en un segundo plano a la hora de valorar resultados, a simple vista, anómalos en este tipo de pacientes.

La práctica de ejercicio de manera rutinaria expone al musculo a un estrés y la creación de productos de desecho de forma más repetitiva que en aquellas personas sedentaria. En el momento que se supera el umbral anaeróbico (véase un entrenamiento con pesas) existirá un consumo del glucógeno muscular y, por ende, una liberación sanguínea de alanina, aminoácidos esenciales y urea. Añadido a este fenómeno, las microrroturas fibrilares causadas por la propia actividad deportiva cederá al plasma una mínima cantidad de proteínas musculares, las cuales deberán ser degradas por estas enzimas. Existe una asociación directa entre la masa magra del paciente, su actividad el aumento analítico de estas enzimas.(5)

suplementacion deportiva higado y riñones

La asociación de la suplementación deportiva y la enfermedad hepática no tiene evidencia científica significativa; volviendo al mismo argumento de antes, en el momento que haya una mayor circulación de proteínas y aminoácidos existirá un mayor trabajo enzimático de ALT y AST, no proporcionando información directa sobre la existencia de patología. Además, el consumo de productos  como la proteína, BCAAs, EAAs o creatina, lo encontramos normalmente en un contexto de actividad deportiva, por lo que un aumento de las transaminasas no será explicado directamente por estos sino por todo lo mencionado anteriormente. En resumen, culpar a la suplementación  de las variaciones analíticas de dichas enzimas es un mero mito y un error a solventar en las consultas de primaria. Del mismo modo, su correlación directa con la utilización de ayudas ergogénicas no tiene significación alguna.

Una elevación de hasta 200-300% sobre sus valores normales puede ser causada por el ejercicio (6) y el seguimiento de una dieta adecuado a este, normalmente acompañada de una alta ingesta proteica.

CREATIN KINASA:

            La creatincinasa es otra de las enzimas que más se hace otra en la analítica de un paciente deportista. Al  igual que las transaminasas es uno de los parámetros que crea alarma entre aquellos médicos que se encuentran con valores medianamente altos en sus controles.

La CK tiene un papel relevante al catalizar la reacción que proporcionará el sustrato energético en caso de ejercicio. Cuando se produce la contracción muscular se consume energía en forma de ATP y la CK, usando la fosfocreatina (PCr) como reservorio, fosforila una molécula de ADP para poder regenerar nuevas moléculas de ATP que sean rápidamente utilizables por los tejidos.

Esta via de obtención de energía es la primera que tiene lugar ante cualquier tipo de entrenamiento, cobrando una mayor importancia en aquellos deportes donde existe un umbral anaerobio. Sin embargo, esta regeneración de ATP no es sostenible en un largo periodo de tiempo puesto que dependerá de las reservas de PCr existentes. En el caso de existir una suplementación con creatina los valores altos de CK podrían verse afectados hacia la baja debido a una mayor facilidad de síntesis de nuevas moléculas de ATP [1]

Este marcador seguramente sea el que a día de hoy se ha dado mayor uso para cuantificar el daño muscular, puesto que al ser una enzima predominante en las células musculares, al igual que la ALT, se verá elevada en caso de rotura fibrilar.

agujetas en deportistas

En caso de que se produjera una rotura masiva existe riesgo de sufrir una Rabdomiolisis.

La Rabdomiolisis se produce por una inflamación masiva del tejido muscular ante sobreentrenamiento o sesiones muy intensas de ejercicio, existiendo un mayor riesgo en personas no entrenadas o deportistas en baja forma que se someten a altas cargas de trabajo.

Debido a la inflamación se produce la migración de leucocitos al tejido muscular y con estos un arrastre de agua intracelular. Esta inflamación, junto con la generación de especies reactivas de oxigeno (ROS) y citosinas, se produce ante cualquier estimulo intenso sobre el musculo y puede persistir días e incluso semanas. (7); dependiendo del grado de inflamación la destrucción celular puede llegar a ser masiva.

Ante dicha situación no solo se filtraría a sangre una gran cantidad de CK o ALT, sino que lo haría de igual modo  la mioglobina, proteína prigmentaria muscular que da el color rojizo a la fibra. Es esta última la causante de la complicación más grave de la rabdomiolisis, existiendo un riesgo alto de insuficiencia renal. La mioglobina se acumula en el túbulo renal siendo toxica para las células tubulares, llegando a producir la necrosis que consecuentemente alteraría la función renal. Este es otro de los motivos por los que la hidratación cobra especial importancia en deportistas.

A la hora de interpretar este dato es importante tener en cuenta su asociación con la masa muscular del individuo, de manera que en aquellos sujetos entrenados con una buena calidad muscular los niveles de CK sanguíneos serán más altos, llegando a superar las 1000U/L. Además, los valores de referencia en pacientes entrenados podrían varias entre sexos debido a esta diferencia. (3)

En resumen, el valor analítico de CK va a depender tanto de a concentración muscular de creatina, la masa magra del sujeto y el umbral anaeróbico del ejercicio. Al igual que la creatina tiene una relación directa con la intensidad del entrenamiento, existiendo una elevación significativa inmediata postsesión, pudiendo permanecer alta días y semanas. Viene a ser uno de los mejores indicadores de recuperación muscular, existiendo un descenso en los días posteriores al entrenamiento.

LACTATO DESHIDROGENASA:

Al igual que las enzimas anteriores, la LDH se encuentra elevada en caso de rotura muscular, por lo que en sujetos deportistas pasará algo parecido a lo que ocurre con las transaminasas y la CK. Cabe destacar que la LDH tiene gran variedad de isoenzimas específicas del tejido, por lo que conocer qué clase de LDH es la que más está elevada permitirá conocer más información sobre la procedencia del daño. (2)

OTRAS VARIACIONES ANALITICAS:

         Es posible que otros parámetros se van alterados en las analíticas de una población entrenada.

Se ha comprobado cómo tras un periodo de entrenamiento largo los niveles de hierro circulante pueden disminuir (3), sin necesidad de que exista una carencia real de este mineral. A diferencia del hierro circulante los niveles de ferritina, reserva hepática de hierro, podrá estar normal o aumentada. Es por ello por lo que no podemos hablar de anemia ante un déficit de hierro sin estudiar marcadores como la ferritina, transferrina o indice de saturación de esta (IST).

En caso del magnesio (Mg) y la fosfatasa alcalina (FA) se ha observado la tendencia a presentar valores analíticos bajos(3)(2) ante habituación al entrenamiento. La FA está implicada en el catabolismo de aminoácidos e hidrolisis de ácidos grasos como sustratos energéticos. Es por ello que en individuos no entrenados se puede ver una elevación de dicho marcador, mientras que en aquellos acostumbrados a la actividad física se encuentra en valores normales-bajos. El Mg es un mineral implicado en más de 300 reacciones metabólicas, por lo que los cambios que produce el deporte en el metabolismo alterará los niveles de dicho compuesto, por lo que podría ser interesante una suplementación en personas con un alto rendimiento en el entrenamiento.

CONCLUSIÓN:

La medicina de la actualidad no está diseñada para  pacientes deportistas. Los médicos de hoy se han formado estudiando como ‘normal’ la situación basal de una población no entrenada, por lo que cualquier alteración que no cumpla los patrones establecidos para ellos será interpretada como patológica o causada por una sustancia externa.

Un atleta no podrá ser valorado como un paciente más, pues habrá que tener en cuenta los cambios que el deporte produce tanto a nivel metabólico como bioquímico. Marcadores como CK, Cr, AST, ALT y urea deberán ser contextualizados ante un paciente asintomático o con un cuadro clínico significativo, tomando como referencia uno u otros valores dependiendo de la actividad deportiva del usuario. De este modo evitaremos falsas recomendaciones como ‘dejar la suplementación deportiva porque produce cirrosis’ o ‘no entrenar con pesas porque puede dar hepatitis’.

Todo paciente deportista debería llevar un seguimiento analítico para controlar estos parámetros y, como ya se ha dicho, poder encuadrarlos en un marco clínico en caso de encontrarse valores anómalos en comparación con su situación propia basal. Con dicha información y control la programación de un plan de entrenamiento, dieta y suplementación podrá verse adecuada al usuario de forma correcta y totalmente individualizada a sus necesidades.

            ¿Cómo podemos abordar este problema? Actualmente lo más recomendado es acudir a tu MAP, el médico de cabecera de toda la vida, para realizar una analítica al menos una vez al año. Estamos acostumbrados a ir al médico solo cuando tenemos alguna dolencia, pero es que una revisión anual con analítica en mano nos puede servir para prevenir antes de que aparezca el problema. En caso de deportistas de alta intensidad incluso sería conveniente disminuir estos periodos, el problema viene a ser que el Servicio de Salud Pública no contempla esta opción sin una indicación médica de por medio; existe el factor individual del médico, pero claramente no todos tenemos a alguien que nos pida un análisis cada 3-6 meses simplemente por control. En estos casos sería interesante la opción al Seguro Privado, de forma que podremos controlar nuestro perfil analítico con una mayor frecuencia y, además, poder controlar otros parámetros que en atención primaria no se contemplan como básicos, como puede ser el perfil hormonal.

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA:

  1. Article O. index in elite athletes of different sport disciplines. 2006;675–8.
  2. Palacios G, Pedrero-chamizo R, Palacios N, Maroto-sánchez B, Aznar S, González-gross M, et al. Biomarcadores de la actividad física y del deporte. 2015;21:235–42.
  3. Nowakowska A, Kostrzewa-nowak D, Buryta R, Nowak R. Blood Biomarkers of Recovery E ffi ciency in Soccer Players. 2019;
  4. Redondo RP, Paz JBJA De. La actividad física como modificadora de la función renal . Revisión histórica. 2002;XXII:15–23.
  5. Sports and Exercise Physiology Laboratory Department of Physiology, University of Calcutta University Colleges of Sciences and technology 92, A.P.C. Road, Kolkata: 700009, India.
  6. Levels T, Exercise V. ADVANCES IN HEPATOLOGY. 2007;3(12):913–4.
  7. Liveira REJSO, Liveira ANACSO, Hite GIEW, Ells GREGDW, Eixeira DANST, Spindola FOSE. E i r : b i , i , o s. 2016;30(2):311–9.
  8. Pettersson J, Hindorf U, Persson P, et al. Muscular exercise can cause highly pathological liver function tests in healthy men. Br J Clin Pharmacol. 2008;65(2):253–259.
  9. Dickerman RD, Pertusi RM, Zachariah NY, Dufour DR, McConathy WJ. Anabolic steroid-induced hepatotoxicity: is it overstated?. Clin J Sport Med. 1999;9(1):34–39.

[1] Explicación más extendida en el paper dedicado a la Suplementación con Creatina.

AUTORA

Collaborator_Strong_Health

Laura Mendoza Segura

De mente inquieta, inconformista y perfeccionista. Graduada en medicina por La Universidad de Granada.

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